La fina seda se rompe;
mi alma, mi amor se cayó
por la ventana le busqué,
y no podía observar, no.
La respiración me resfrió.
Hice una vuelta y le vi.
Permaneció la fantasma.
Rígido, inmóvil allí.
Perlas negras, sin el dolor,
ojos vacíos, agujeros.
Reí a La Muerte de mi amor.
El diablo enfoqué en mi.
>>Y debes ser la amada,
del idiota, el caído.
¿Por qué estás angustiada?
Él no puede oír lagrimas.<<
Empezó, paso a paso,
caminar a la ventana.
Agarré el antepecho
con fuerza y en espera.
>> Ten cuidado de La Muerte,
quien es yo. Capturo los que
buscan para un amante.<<
Me buscó para la verdad.
Y pues, la verdad no le dí,
rápidamente, yo dije
>> No le amé el caído
yo no soy tonta como fue.<<
Me dejó La Muerte esta
noche, sola. Sin todo, y
sirviendo para nada,
al lado de la ventana.
Sin él, sin todo. con nada.
Muero. Todavía muero.
La Muerte me sigue cada
Relación, y hombre que tengo.
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